Qué hacer ante una quemadura

En las pequeñas lesiones, lave la zona afectada con agua fría. De este modo se consigue un Inmediato alivio del dolor y se evita la progresión de una quemadura de grado superficial a Otro más profundo.

Luego cúbrala con gasa esterilizada, preferentemente impregnada con vaselina estéril —se venden ya preparadas en las farmacias—. Si no dispusiera de gasa, puede sustituirla por una tela limpia (sábanas, por ejemplo), planchada y enfriada.

En las quemaduras de mayor gravedad, ya sea por la extensión o por la intensidad de la lesión, conviene trasladar a la persona a un centro asistencial especializado. Previamente, si es posible, se sumergirá la zona afectada en agua apenas tibia con bicarbonato. Si esto no fuera factible, cubra la lesión con una gasa estéril y ubique a la persona sobre una sábana limpia. Suministre al accidentado la mayor cantidad posible de líquidos para prevenir la deshidratación.

Las quemaduras solares se producen por la exposición a los rayos ultravioletas. A menudo provocan enrojecimiento e inflamación de la piel. Actualmente, con la disminución de la capa de ozono, estos descuidos alcanzan con frecuencia mayor gravedad. Entonces aparecen ampollas y dolor; en los casos más graves, estos síntomas van acompañados de escalofríos y fiebre. Los síntomas aparecen con mayor intensidad entre las doce y las veinticuatro horas posteriores a la exposición.

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