Las escaleras

Es un error considerar que las escaleras son más seguras que el ascensor. Su uso provoca caídas y accidentes con mucha frecuencia. En los edificios de departamentos las escaleras muchas veces no son objeto de los cuidados imprescindibles que permitirían ejercer un mayor control sobre los riesgos que implica su uso.

En general, las escaleras no se integran a los espacios que dan jerarquía estética a un edificio; tampoco se las concibe de un modo funcional, como sucede en cambio con los ascensores. En consecuencia, quedan relegadas a lugares poco visibles, aislados y frecuentemente oscuros. Usualmente son consideradas espacios de menor importancia y por eso no se las equipa ni mantiene adecuadamente. Sólo se descubren sus deficiencias cuando se recurre a ellas en situaciones especiales, como los cortes de luz o la falta de ascensor.

Disponer de algunos elementos como barandas, señalización y buena iluminación contribuye a disminuir los riesgos de accidentes. Por eso es conveniente que conozca los requisitos que estos elementos deben cumplir:

• Los pasamanos más seguros son los que impiden deslizamientos. Vienen dotados de un relieve de aparición periódica que impide que las manos se deslicen y que los chicos intenten usarlos como tobogán. En todos los casos, deben estar barnizados para evitar el desprendimiento de astillas.

• Los peldaños deteriorados y las alfombras flojas o gastadas pueden ocasionar pisadas inseguras y provocar caídas.

• Un escalón más estrecho, más alto o con un pequeño desnivel en la superficie puede causar accidentes. Si existiera y no pudiese repararse, conviene señalizarlo para poner especial atención cuando se lo utilice.

• Los objetos decorativos en las escaleras pueden constituir un obstáculo para la circulación, sobre todo en situaciones de emergencia.

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