Los ambientes de la casa

En nuestro siglo se ha suplantando la concepción de construcción individual por nuevos sistemas que responden más adecuadamente a las necesidades masivas. El empleo de ascensores hizo viable la construcción de edificios de gran altura, por lo general compuestos por departamentos que constan de una pequeña cocina, un comedor, dos dormitorios y un baño. En los barrios residenciales han surgido también viviendas de lujo que perfeccionan y amplían esta estructura básica.

Gran parte de esta evolución, sin embargo, no fue el resultado de desarrollos planificados sino que surgió como respuesta a la gran expansión urbana y frente a la necesidad de paliar las carencias de infraestructura, tanto a nivel de la casa individual como de los servicios comunitarios. Hoy, el problema de la vivienda para vastos sectores de la población sigue aún sin solución.

Tal vez sea la falta de resolución de estos temas lo que ha retrasado el desarrollo de una concepción de la seguridad que regule la construcción, el mantenimiento y el uso de la vivienda y de su entorno. Sin embargo, se pueden desarrollar criterios de seguridad a la vez que se resuelven problemas estructurales. Como ejemplo, podemos pensar que los aspectos de la casa relacionados con la seguridad mejorarían si quienes diseñan y construyen los incluyesen en sus planes.

En este sentido, sería aconsejable que las viviendas contaran con suficiente espacio habitable y que tuvieran buenas condiciones de luz y de ventilación, así como vegetación en las proximidades. Es conveniente que estén ubicadas de manera que la exposición al ruido sea reducida. Asimismo, deben ser funcionales y fáciles de mantener, además de dar a quienes las habitan una sensación de seguridad personal y familiar.

Disponer de una vivienda que permita satisfacer las demandas de protección, salud y bienestar no depende únicamente de factores físicos —como la calidad de la construcción y la infraestructura— sino también de su mantenimiento y utilización. Ello implica desde la manera de distribuir y asignar espacios para que sus moradores puedan desarrollar sus actividades sin interferencias, hasta el modo de disponer el mobiliario para evitar el riesgo de accidentes. En un recorrido a través de la casa, iremos señalando cuáles son los peligros y qué precauciones conviene tomar en cada habitación según las funciones y usos que cumpla.

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