Los matafuegos

La instalación más simple para la extinción de incendios consiste en colocar matafuegos, que son aparatos cargados con un producto que, al ser proyectado con presión, combate el foco de fuego. Aunque el agua sea el elemento más utilizado como carga de los matafuegos de uso familiar conviene recordar que este elemento solamente es eficaz si el fuego se encuentra en su fase inicial y si los productos en combustión son cuerpos sólidos. Cuando los elementos que arden son gaseosos o líquidos, deberá utilizarse polvo polivalente, que ejerce una acción enérgica y eficaz sobre este tipo de sustancias.

El matafuegos permite una acción rápida que impide la expansión del foco de fuego y facilita su extinción. Es un aparato de fácil manejo, se recarga sencillamente y los elementos que se utilizan para su carga no son tóxicos, irritantes ni corrosivos. En caso de duda y ante la necesidad de usar un matafuegos, recuerde que todos los aparatos llevan una etiqueta bien visible y de rápida lectura que detalla el contenido y el modo de uso aconsejable.

El lugar de la casa donde se produce la mayor cantidad de incendios es la cocina, por lo que es aconsejable que el extintor esté ubicado en este ambiente o en un lugar próximo y de fácil acceso. En los edificios de más de dos plantas se debe instalar un matafuegos por planta y, además, se recomienda complementar la instalación con bocas de incendio, como se denomina a las mangueras destinadas a arrojar agua a presión en grandes volúmenes.

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