La electricidad

Desde la instalación de la primera usina, que permitió iniciar la distribución de energía eléctrica en la ciudad de Buenos Aires, las costumbres de sus habitantes se han ido modificando. El acceso a la luz artificial favoreció el desarrollo del confort y permitió mejorar la calidad de vida. En el interior de las viviendas beneficiadas los días se alargaban y las actividades también podían prolongarse y diversificarse.

Desde la aparición de las primeras lámparas de luz hasta la del moderno microondas ha habido cambios importantes en los hábitos y en las normas de protección de los usuarios. A pesar de ello, siguen persistiendo los accidentes (Incendios, quemaduras y electrocución), cuyas Consecuencias son lesiones de distinta gravedad e incluso la muerte.

Las causas de estos accidentes residen en deficiencias en las instalaciones, errores e imprudencias cometidos en el uso del equipamiento eléctrico, falta de adaptación de las instalaciones, inadecuación a las necesidades de los usuarios, etcétera. Una revisión conjunta de los elementos que integran las instalaciones, de SU modo de funcionamieno, y de los mecanismos de protección disponibles puede promover decisiones que incrementen su seguridad.

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